Las fiestas de Valladolid son una buena ocasión para sacar el móvil o la cámara y empezar a hacer fotografías. Durante varios días la ciudad cambia de ritmo: hay conciertos, atracciones, puestos, actividades en la calle, encuentros con amigos y muchos momentos en los que merece la pena tener una cámara a mano.
La Feria y Fiestas de la Virgen de San Lorenzo se celebran este año del 4 al 13 de septiembre, con actividades repartidas por distintos espacios de la ciudad. Programa completo por días.
Pero hacer muchas fotografías no significa necesariamente conseguir buenas fotografías. Cuando dentro de unos años volvamos a mirar las imágenes de estas fiestas, probablemente nos interesará mucho más recordar quién estaba con nosotros y qué estábamos haciendo que tener una colección de fotografías perfectamente encuadradas de las atracciones.
Por eso, durante estos días, merece la pena mirar las fiestas también desde el punto de vista de quien quiere conservar un recuerdo.
No fotografíes solamente lo que tienes delante
Cuando llegamos a una feria o a una actividad es fácil empezar a fotografiar aquello que más llama la atención. Las luces, las atracciones, los escenarios o los fuegos artificiales son elementos muy fotogénicos y es normal querer guardarlos.
Sin embargo, una fotografía de una atracción puede decirnos cómo eran las fiestas de 2026, pero una fotografía de nuestros hijos subiéndose a esa atracción puede contarnos mucho más sobre cómo las vivimos.
Por eso conviene levantar la cámara de vez en cuando y mirar a las personas que nos acompañan. Una expresión de sorpresa, una conversación entre amigos, un niño mirando las luces o alguien disfrutando de un concierto pueden convertirse en recuerdos mucho más personales.
No hace falta que todo el mundo mire a la cámara. De hecho, muchas veces las fotografías más naturales aparecen precisamente cuando las personas están concentradas en lo que están haciendo.

Busca una buena luz
Las fiestas de Valladolid ofrecen situaciones de iluminación muy diferentes. Durante el día podemos encontrarnos con una luz intensa, mientras que por la tarde y por la noche aparecen las luces de las atracciones, los escenarios y las calles iluminadas.
Con el móvil, una de las cosas más importantes es evitar hacer fotografías directamente contra una fuente de luz muy intensa. Si el sol está detrás de la persona que queremos fotografiar, por ejemplo, es posible que el rostro quede demasiado oscuro.
Al caer la tarde, en cambio, podemos encontrar una luz mucho más agradable para hacer fotografías de personas. Si estamos fotografiando a niños, además, podemos aprovechar esos momentos en los que todavía hay luz natural pero las atracciones y las calles empiezan a iluminarse.
Por la noche, no siempre es necesario utilizar el flash. En muchas situaciones puede resultar más interesante buscar un lugar con suficiente iluminación y acercarse al sujeto antes que iluminar toda la escena de manera artificial.
Acércate a las personas
Uno de los errores más habituales cuando hacemos fotografías durante una celebración es mantener demasiada distancia.
Si fotografiamos a alguien desde muy lejos, el entorno puede quedar muy bonito, pero la persona que queremos recordar apenas tendrá protagonismo. Cuando la fotografía pretende conservar un momento familiar, normalmente merece la pena acercarse.
Esto es especialmente importante cuando fotografiamos a niños. Una fotografía tomada desde su altura puede transmitir mucho mejor lo que están viendo y haciendo que una fotografía tomada siempre desde la posición de un adulto.
También podemos variar la distancia. Una fotografía general puede situarnos en el lugar, mientras que otra más cercana nos permitirá recordar una expresión o un gesto concreto. Juntas pueden contar mucho mejor lo que ocurrió.
No todo tiene que estar perfectamente preparado
Las fiestas no son una sesión de estudio y tampoco tienen por qué parecerlo las fotografías.
Si queremos conservar recuerdos de esos días, no es necesario pedir constantemente a las personas que se coloquen, sonrían y miren a la cámara. Podemos hacer alguna fotografía posada, pero también conviene dejar espacio para las imágenes que surgen mientras todo ocurre.
Un niño comiendo algo en un puesto, dos amigos hablando mientras esperan, alguien mirando un espectáculo o una familia caminando por la ciudad son situaciones que probablemente no volverán a repetirse exactamente de la misma manera.
Y precisamente por eso merece la pena fotografiarlas.
Las mejores fotografías de unas fiestas no tienen por qué ser las más espectaculares. A veces son simplemente las que consiguen que, al volver a verlas dentro de unos años, recordemos qué estaba pasando justo en ese momento.
Intenta hacer alguna fotografía en la que aparezcáis todos
Hay una persona que suele desaparecer de muchas colecciones de fotografías familiares: quien está haciendo las fotos.
Durante las fiestas podemos terminar con decenas de fotografías de los niños, de la pareja, de los amigos y de todo lo que hemos ido viendo, pero prácticamente ninguna en la que aparezcamos todos juntos.
Por eso merece la pena pedir a alguien que nos haga una fotografía de grupo de vez en cuando. No tiene que ser perfecta. Puede ser delante de una atracción, en una plaza, durante un paseo o al terminar una actividad.
También podemos apoyar el móvil o utilizar un trípode si tenemos uno. Lo importante es que la persona que normalmente hace las fotografías también forme parte de ellas.
Dentro de unos años, esa puede ser una de las fotografías que más valoremos.

Fotografía también lo que ocurre entre una actividad y otra
Cuando pensamos en fotografiar las fiestas solemos pensar en los momentos principales. El concierto, las atracciones, los fuegos artificiales o cualquier actividad que hayamos ido a ver.
Pero una tarde de fiestas está formada por muchas cosas más.
Está el paseo hasta llegar al lugar, la espera antes de subir a una atracción, el momento de decidir dónde comer, los niños cansados después de varias horas, una conversación mientras se camina por el centro o el regreso a casa.
Son fotografías menos evidentes, pero ayudan a reconstruir la historia completa.
Además, cuando volvamos a mirar esas imágenes dentro de unos años, es posible que sean precisamente esos pequeños detalles los que nos permitan recordar cómo era nuestra vida entonces.

¿Y qué hacemos con todas las fotos cuando terminan las fiestas?
Después de varios días es bastante probable que tengamos muchas fotografías en el móvil. Algunas estarán repetidas, otras serán técnicamente mejorables y muchas quizá no tengan demasiado interés cuando las volvamos a mirar con calma.
Por eso, cuando terminen las fiestas, puede ser un buen momento para hacer una selección.
No hace falta conservar físicamente todas las fotografías. Podemos escoger aquellas que realmente cuentan algo: una fotografía de los niños, otra de la familia completa, alguna de los amigos, una imagen de un momento especialmente divertido y quizá alguna que simplemente nos guste porque nos recuerda cómo era Valladolid durante esos días.
Esa selección puede quedarse guardada digitalmente, pero también podemos dar un paso más e imprimir las fotografías que realmente queremos conservar.
Porque tener miles de fotografías en el teléfono no es exactamente lo mismo que tener algunas fotografías que podemos volver a ver dentro de unos años.
Si después de las fiestas quieres convertir algunas de esas fotografías en copias impresas, en Foto Estudio Javier podemos ayudarte con el revelado de tus fotos.
Algunas fotografías merecen salir del móvil
Una vez hecha la selección, imprimir algunas imágenes permite darles una segunda vida. Podemos utilizarlas para crear un pequeño álbum de las fiestas, incorporarlas a un álbum familiar o simplemente tener algunas copias en papel.
No hace falta esperar a acumular cientos de fotografías para hacerlo. A veces una selección de diez o veinte imágenes es suficiente para contar cómo vivimos aquellos días.
Además, imprimir fotografías puede ser una buena forma de recuperar una costumbre que hemos ido perdiendo con el uso de los teléfonos móviles: tener las imágenes delante y poder volver a ellas sin necesidad de buscar entre miles de archivos.
Las fiestas de Valladolid volverán el próximo año. Las personas que aparecen en nuestras fotografías, en cambio, seguirán cambiando.
Por eso, más que intentar conseguir una fotografía perfecta de cada momento, merece la pena intentar conservar algunos de los momentos que hacen que esas fiestas sean nuestras.
Y cuando termine septiembre, quizá descubramos que entre todas las fotografías que hicimos hay unas pocas que cuentan mucho más de lo que parece.

