Las fotografías de este verano que más ilusión te hará volver a ver.

Cada verano volvemos a casa con cientos de fotografías en el teléfono móvil. Durante unos días parece imposible dejar de hacer fotos. Retratamos los paisajes que descubrimos, las playas que visitamos, las comidas en familia, los niños jugando en la piscina o las puestas de sol que nos sorprendieron al final del día. Son imágenes que hacemos con la intención de conservar esos momentos cuando las vacaciones hayan terminado.

Sin embargo, basta con abrir las fotografías de cualquier verano de hace diez o quince años para descubrir algo curioso. Las imágenes que más nos emocionan no suelen ser las que mostraban el lugar más espectacular ni las que estaban mejor compuestas. Lo que realmente consigue transportarnos a aquel momento son los pequeños detalles: las personas que estaban allí, las conversaciones que casi habíamos olvidado o escenas cotidianas que entonces nos parecían demasiado normales como para darles importancia.

Con el paso del tiempo comprendemos que una fotografía no solo conserva la imagen de un lugar. También conserva la forma en la que vivimos aquel verano.

Los lugares cambian poco. Las personas cambian mucho.

abuelos verano

Cuando estamos de vacaciones es fácil dejarse llevar por todo lo que nos rodea. Queremos fotografiar ese mirador, aquella cala escondida o el pueblo que acabamos de descubrir. Es normal. Son escenarios bonitos y queremos llevarnos un recuerdo de ellos.

Sin embargo, años después solemos descubrir que lo que más valor tiene no es el paisaje, sino las personas que aparecían delante de él. Los niños que hoy corren por la orilla dentro de unos años serán adolescentes. Los abuelos que ahora pasean con ellos quizá ya no puedan volver a hacerlo. Incluso las mascotas que nos acompañan durante las vacaciones terminan formando parte de los recuerdos más importantes de la familia.

Los lugares permanecen casi iguales. Las personas no. Por eso las fotografías en las que aparecen quienes compartieron ese verano con nosotros terminan convirtiéndose en las más valiosas.

Los momentos más importantes casi nunca se planifican

Existe la idea de que las mejores fotografías son aquellas que se preparan con tiempo. Buscamos una buena luz, pedimos a todos que sonrían y esperamos el instante perfecto para hacer la foto.

Pero la experiencia demuestra que muchos de los recuerdos que más ilusión nos hace volver a ver nacen de situaciones completamente espontáneas. Un niño intentando atrapar las olas por primera vez, una partida de cartas después de comer, un helado que acaba derritiéndose sobre la camiseta o una conversación que se alarga mientras cae la tarde.

En ese momento ninguna de esas escenas parece extraordinaria. Forman parte de la normalidad de las vacaciones. Sin embargo, cuando vuelven a aparecer años después entre las páginas de un álbum, son precisamente esas imágenes las que consiguen devolvernos sensaciones que creíamos olvidadas.

Las fotografías tienen esa capacidad. No solo muestran cómo era un lugar. También nos recuerdan cómo nos sentíamos cuando estábamos allí.

jugando en la playa

También merece la pena fotografiar lo que ocurre entre un plan y otro

A la orilla del río

Cuando pensamos en los recuerdos del verano solemos imaginar excursiones, playas o visitas turísticas. Sin embargo, buena parte de las vacaciones transcurre entre esos grandes momentos.

Mientras alguien prepara la mesa para cenar. Cuando todos esperan en la terraza de un bar. Durante el viaje en coche. Mientras los niños inventan un juego nuevo en el jardín o cuando un padre ayuda a secar el pelo a su hija después de un baño.

Son escenas sencillas que casi nunca aparecen en las redes sociales, pero que con el paso de los años adquieren un enorme valor porque reflejan cómo era realmente la vida de aquella familia en ese momento.

Al fin y al cabo, un verano no está formado únicamente por los lugares que visitamos. Está formado, sobre todo, por el tiempo que compartimos con las personas que más queremos.

No olvides aparecer tú también

Familia posando para una fotografía durante un picnic al aire libreEn casi todas las familias hay una persona que termina haciendo la mayoría de las fotografías. Gracias a ella existen cientos de imágenes de los niños, de los abuelos o de los distintos momentos vividos durante las vacaciones.

Sin embargo, esa misma persona apenas aparece en ellas.

Con el paso de los años esa ausencia se hace evidente. Los hijos no solo querrán recordar cómo eran cuando eran pequeños. También querrán volver a ver a quienes compartían con ellos aquellos veranos.

Por eso merece la pena buscar, de vez en cuando, la forma de aparecer también en las fotografías. No importa si es utilizando el temporizador del móvil, un pequeño trípode o pidiendo ayuda a alguien durante unos segundos. Lo importante es que, cuando esas imágenes vuelvan a abrirse dentro de muchos años, todos formen parte del recuerdo.

¿Cuándo fue la última vez que apareciste en una foto con tus hijos?

Las mejores fotografías son las que consiguen hacerte volver

Cuando termina el verano solemos guardar las fotografías sin prestarles demasiada atención. Pensamos que siempre estarán ahí y que podremos volver a verlas cuando queramos.

Sin embargo, las imágenes que realmente permanecen en nuestra memoria suelen ser aquellas a las que decidimos dar un lugar especial. Las que imprimimos, las que reunimos en un álbum o las que compartimos una tarde cualquiera con la familia mientras recordamos anécdotas que parecían olvidadas.

Quizá dentro de veinte años no recuerdes el nombre del hotel donde pasaste las vacaciones ni el restaurante en el que cenaste una noche. Lo que probablemente sí recordarás será la risa de tus hijos mientras jugaban en la arena, aquella conversación después de comer o el paseo tranquilo con las personas que más quieres.

Por eso merece la pena detenerse unos minutos cuando termine el verano y seleccionar aquellas fotografías que mejor cuentan vuestra historia. No hace falta conservar cientos de imágenes. Basta con elegir las que, cada vez que vuelvan a aparecer delante de vosotros, sean capaces de haceros sentir que, por un instante, habéis regresado a aquel verano.

Si después quieres convertir esos recuerdos en un álbum o imprimir las fotografías que realmente merecen conservarse, en Foto Estudio Javier estaremos encantados de ayudarte a darles el lugar que tendrán dentro de vuestra historia familiar. Ponte en contacto con nosotros, y veremos la mejor opción.