Hay familias que tienen cientos, incluso miles de fotografías. Los niños aparecen jugando, en cumpleaños, durante las vacaciones, en el colegio, en el parque o haciendo cualquier cosa que haya parecido digna de guardar en el móvil.
Sin embargo, cuando llega el momento de buscar una fotografía en la que aparezca toda la familia, la situación cambia.
Puede que haya alguna de hace varios años. Quizá una fotografía tomada deprisa durante una celebración, otra delante de algún monumento durante un viaje o una imagen en la que todos salen juntos, pero nadie termina de estar mirando a la cámara.
Y entonces aparece una pregunta bastante sencilla: ¿cuánto tiempo hace que no tenemos una fotografía de toda la familia que realmente nos guste?
No es una cuestión de tener más fotografías. Probablemente ya tenemos demasiadas. Se trata de conservar una imagen de esta etapa concreta de nuestra vida, cuando los niños tienen esta edad, los padres somos como somos ahora y la familia tiene una determinada forma de relacionarse que inevitablemente cambiará con el tiempo.
Una familia cambia más rápido de lo que parece

Cuando vemos a nuestros hijos todos los días, resulta difícil apreciar cuánto están cambiando.
El crecimiento ocurre poco a poco. Un día dejan de ser bebés, después cambian su forma de hablar, empiezan a tener sus propias aficiones, crecen varios centímetros casi sin que nos demos cuenta y, cuando queremos volver atrás, ya no podemos encontrar exactamente aquella etapa.
Lo mismo ocurre con los adultos. Cambiamos de aspecto, de estilo de vida, de forma de vestir e incluso de manera de relacionarnos con nuestros hijos.
Por eso una fotografía familiar tiene un valor que va mucho más allá de que todos salgáis favorecidos.
Dentro de diez o quince años, esa imagen no será simplemente una fotografía bonita. Será una forma de recordar cómo era vuestra familia en ese momento concreto.
Y precisamente por eso merece la pena que no sea una fotografía improvisada entre cientos de imágenes del móvil.
El problema es que casi siempre falta alguien
En muchas familias hay una persona que hace la mayoría de las fotografías.
Es quien saca el móvil durante las vacaciones, quien fotografía el cumpleaños, quien hace las fotos de los niños cuando están jugando y quien se preocupa de que quede constancia de los momentos importantes.
Gracias a esa persona existen muchísimas fotografías familiares.
Pero hay un pequeño problema: esa persona casi nunca aparece en ellas.
Es algo que ya comentábamos en el artículo ¿Cuándo fue la última vez que apareciste en una foto con tus hijos?. El problema no es que falten fotografías de los hijos. Lo que falta muchas veces es una imagen en la que estén presentes todos los que forman parte de ese recuerdo.
Una fotografía familiar bien pensada permite solucionar precisamente eso. No para llenar otra carpeta del teléfono, sino para conseguir una imagen que realmente tenga un lugar dentro de la historia de la familia.
No hace falta esperar a que haya una ocasión especial
Existe una idea bastante extendida de que una sesión de fotos familiar tiene que coincidir con algún acontecimiento.
Un cumpleaños importante, una comunión, la llegada de un bebé o algún aniversario pueden ser buenos motivos, pero no son necesarios.
De hecho, hay algo especialmente interesante en hacer fotografías familiares simplemente porque esta es vuestra familia ahora.
Los niños tienen una determinada edad. Los padres tenéis vuestro aspecto actual. Quizá todavía hay abuelos que forman parte habitual de vuestra vida, hermanos pequeños, mascotas o determinadas rutinas que dentro de unos años habrán cambiado.
No hace falta esperar a que ocurra algo extraordinario para guardar un recuerdo.
A veces el mejor momento es precisamente cuando todo parece normal.
Una sesión familiar no tiene por qué convertirse en una colección de poses

Cuando alguien piensa en una sesión fotográfica familiar, es posible que imagine a todos colocados de la misma manera, mirando a cámara y sonriendo durante toda la sesión.
Pero una fotografía familiar puede contar mucho más.
Puede mostrar cómo se relacionan los padres con sus hijos, cómo juegan los hermanos, una conversación, un abrazo o simplemente ese momento en el que todos están juntos.
En Foto Estudio Javier, la fotografía familiar se plantea precisamente desde esa idea: conseguir imágenes naturales que permitan recordar a cada familia tal y como es. La propia portada del estudio presenta este servicio como fotografías de momentos familiares tal y como ocurren.
Eso no significa renunciar a los retratos más clásicos. Al contrario. Una buena sesión puede combinar fotografías en las que todos miran a cámara con otras en las que simplemente interactúan entre ellos.
El resultado es mucho más completo porque no solo muestra quién estaba allí, sino también cómo era vuestra relación.
¿Y si además están los abuelos?
Una fotografía de toda la familia adquiere todavía más valor cuando incluye a varias generaciones.
Los abuelos suelen aparecer en muchas fotografías de los nietos, pero no siempre existe una imagen en la que estén juntos padres, hijos y abuelos.
Y hay fotografías que ganan importancia con el paso del tiempo precisamente porque reúnen a personas que no siempre volverán a coincidir de la misma manera.
Una sesión familiar puede ser una buena oportunidad para crear ese recuerdo sin esperar a una celebración concreta.
Además, las fotografías de varias generaciones permiten conservar algo que las fotografías individuales no pueden mostrar: la relación entre ellas.
La fotografía no termina cuando acaba la sesión
Una de las ventajas de hacer una sesión familiar es que no todo tiene por qué quedarse en el teléfono.
Una fotografía especialmente buena puede convertirse en una ampliación para casa, en un marco o formar parte de un álbum familiar.
Esto enlaza con otro aspecto que ya está trabajando el blog: la importancia de sacar las fotografías de la pantalla y convertirlas en recuerdos físicos. El artículo Qué hacer con las fotos del móvil para no perderlas con el tiempo explica precisamente por qué imprimir determinadas imágenes puede hacer que vuelvan a formar parte de nuestra vida cotidiana.
Y en el caso de una sesión familiar tiene todavía más sentido.
Una fotografía de toda la familia no es una imagen más entre cientos. Puede convertirse en esa fotografía que termina ocupando un lugar en el salón, en el dormitorio o en un álbum que los niños abrirán cuando sean mayores.
Para conocer las opciones disponibles para imprimir fotografías en Valladolid, puedes consultar la página de impresión de fotos de Foto Estudio Javier. El estudio ofrece impresión de fotografías con calidad profesional y permite enviar las imágenes desde el móvil, Google Photos o WeTransfer.
Una fotografía que dentro de unos años será diferente
Hay algo curioso en las fotografías familiares.
Cuando las hacemos, vemos el presente.
Cuando las volvemos a mirar años después, vemos mucho más.
Vemos cuánto han crecido los niños, cómo éramos nosotros, qué ropa llevábamos, cómo era nuestra casa o qué personas estaban a nuestro alrededor. Pero, sobre todo, recordamos una etapa de nuestra vida que ya no existe exactamente de la misma manera.
Por eso una sesión de fotos familiar no consiste únicamente en conseguir unas cuantas fotografías bonitas.
Consiste en detener durante un momento una etapa que sabemos que va a cambiar.
Hoy quizá pienses que tus hijos seguirán teniendo esa edad durante mucho tiempo. Que ya habrá otra ocasión para hacer una fotografía de todos juntos. Que tampoco pasa nada porque no haya una fotografía familiar reciente.
Pero dentro de unos años agradecerás tenerla.
Quizá este sea un buen momento para hacerla
No necesitas esperar a un cumpleaños, a Navidad o a cualquier otra fecha señalada.
Si hace tiempo que no tenéis una fotografía de todos juntos, puede ser suficiente motivo.
Una sesión familiar puede ser especialmente interesante ahora, durante el verano, cuando muchas familias tienen más tiempo para estar juntas y los niños disfrutan de unos días diferentes a la rutina habitual. Y tampoco hace falta plantearla como una sesión rígida: lo importante es que las fotografías reflejen quiénes sois.
En Foto Estudio Javier, en el barrio de La Victoria de Valladolid, podéis consultar las opciones para realizar una sesión de fotografía familiar y plantearla de acuerdo con vuestra familia.
Porque dentro de unos años no echaréis de menos tener otras cien fotografías del móvil.
Probablemente agradeceréis tener una en la que estéis todos.

