¿Qué fotografías merece la pena hacer este otoño?

Fotografías de Valladolid en otoño con árboles y hojas de colores otoñales

El otoño no suele llegar con grandes acontecimientos. Después del verano, volvemos a las rutinas, al colegio, al trabajo y a esos horarios que durante unos meses habíamos dejado un poco de lado.

Pero precisamente por eso puede ser una época estupenda para hacer fotografías.

Porque no siempre necesitamos una celebración, un viaje o una ocasión especial para sacar el móvil y hacer una foto. Muchas veces, los recuerdos que más valor tienen con el paso de los años pertenecen a días completamente normales.

Y este otoño puede ser un buen momento para empezar a guardarlos.

La vuelta a la rutina también merece una fotografía

Los primeros días de colegio, una mochila nueva, la salida por la mañana, los niños creciendo casi sin que nos demos cuenta...

Son escenas que ahora forman parte de nuestra vida cotidiana y que quizá dentro de unos años nos sorprenderá volver a ver.

No hace falta preparar una fotografía perfecta. De hecho, muchas veces tiene más valor fotografiar cómo son realmente esos momentos: el camino al colegio, una tarde haciendo deberes, jugando en casa o simplemente sentados juntos después de un día cualquiera.

El otoño también marca el comienzo de una nueva etapa. Y las fotografías pueden ayudarnos a recordar cómo era.

Familia paseando entre los árboles en otoño por Valladolid

Un paseo cualquiera puede convertirse en un buen recuerdo

Los colores del otoño son una buena excusa para salir a hacer fotografías, pero no hace falta buscar un paisaje espectacular.

Un paseo por Valladolid, una tarde en el parque, una excursión de fin de semana o una caminata en familia pueden dejar fotografías mucho más personales que cualquier paisaje.

Podemos fotografiar a los niños jugando entre las hojas, una conversación mientras caminamos o simplemente ese momento en el que todos estamos juntos.

A veces, una fotografía no necesita explicar dónde estamos. Basta con que, cuando volvamos a verla dentro de unos años, sepamos exactamente quiénes éramos entonces.

Fotografía también a las personas, no solo al otoño

Cuando llega esta época es fácil fijarse en los árboles, las hojas y los paisajes. Son fotografías bonitas, pero merece la pena mirar también hacia quienes tenemos alrededor.

Una comida familiar, una tarde con los abuelos, los niños jugando con sus hermanos o una reunión de amigos pueden convertirse en fotografías que tengan mucho más significado con el paso del tiempo.

Y hay algo especialmente importante: intenta aparecer tú también.

Quien suele hacer las fotografías acaba apareciendo menos de lo que debería en los recuerdos familiares. Por eso merece la pena dejar el móvil a otra persona de vez en cuando, utilizar un temporizador o simplemente pedir una fotografía.

No hace falta que todos miréis a cámara.

Una fotografía de la familia tal y como estaba aquel día también cuenta una historia.

Los pequeños momentos también cuentan

Hay fotografías que hacemos porque algo extraordinario está ocurriendo. Y hay otras que hacemos sin saber muy bien por qué.

Una tarde de juegos, el desayuno del domingo, una mascota dormida junto a nosotros, una visita inesperada o una sobremesa que se alarga más de lo previsto.

Son momentos que parecen insignificantes cuando suceden, pero que pueden adquirir otro valor cuando pasa el tiempo.

Por eso no descartes fotografiar aquello que hoy te parece demasiado cotidiano.

Dentro de diez años, quizá precisamente eso sea lo que más ilusión te haga volver a ver.

Familia paseando entre hojas de otoño en Valladolid

No todas las fotografías tienen que quedarse en el móvil

Durante el otoño iremos acumulando fotografías casi sin darnos cuenta. Algunas se quedarán olvidadas entre cientos de imágenes y otras terminarán desapareciendo entre capturas de pantalla, fotografías repetidas y archivos que nunca volvemos a abrir.

No hace falta imprimirlas todas.

Puede ser suficiente con seleccionar algunas de las que realmente cuentan algo: una fotografía de los niños, una de toda la familia, aquella excursión, una tarde especial o simplemente una imagen que nos guste porque nos recuerda cómo era nuestra vida en ese momento.

Revelar unas pocas fotografías puede ser una forma sencilla de volver a darles importancia.

Porque cuando una fotografía sale de la pantalla y pasa a formar parte de un álbum, un marco o una caja de recuerdos, deja de ser una imagen más entre cientos.

Una fotografía para recordar cómo era este otoño

Quizá dentro de unos años no recordemos exactamente qué hicimos aquel martes de septiembre, cómo fue aquella tarde de octubre o qué día empezó realmente el frío.

Pero una fotografía puede devolvernos todo eso de una manera que resulta difícil explicar.

Podemos volver a ver cómo eran nuestros hijos, cómo vestíamos, dónde vivíamos, quién estaba con nosotros o simplemente cómo era nuestra vida cotidiana.

Por eso merece la pena hacer fotografías este otoño.

No buscando siempre la fotografía perfecta, sino aquellas imágenes que dentro de unos años nos permitan volver, aunque solo sea durante unos segundos, a la vida que estamos viviendo ahora.

Y algunas de esas fotografías, seguramente, merecerán algo más que quedarse en la galería del móvil.

Y cuando alguna de esas fotografías merezca algo más que quedarse en el móvil, siempre podemos imprimirla y convertirla en un recuerdo que podamos volver a tocar.