Seguro que tienes en el móvil fotografías de tus hijos, de tu familia, de una celebración o de algún momento cotidiano que te gustaría conservar. El problema es que, cuando las haces dentro de casa, no siempre quedan como esperabas: aparecen sombras en los rostros, la imagen sale oscura o la fotografía pierde nitidez.
La buena noticia es que no necesitas un móvil de última generación para mejorar muchas de esas imágenes. Con unos pequeños ajustes puedes conseguir fotografías más luminosas, naturales y con mayor calidad, tanto para compartirlas como para imprimirlas o utilizarlas en un regalo personalizado.
Y es que una fotografía que queda bien en la pantalla no siempre ofrece el mismo resultado cuando la llevamos al papel. Por eso, merece la pena cuidar algunos detalles desde el momento de hacerla.
1. Aprovecha la luz natural de las ventanas
La luz es uno de los factores que más influyen en el resultado de una fotografía. Cuando estés en casa, intenta acercarte a una ventana para aprovechar la iluminación natural.
Si vas a fotografiar a una persona, procura que la luz llegue a su rostro desde delante o ligeramente desde un lado. Evita colocarla justo delante de una ventana muy luminosa, porque el móvil puede oscurecer la cara para compensar la luz del fondo.
Tampoco necesitas que entre el sol directamente. Una luz suave suele favorecer los retratos, ayuda a conservar los detalles de la piel y evita las sombras demasiado marcadas.
Este sencillo cambio puede mejorar mucho una fotografía familiar, especialmente si después quieres imprimirla y conservarla.
2. Evita el flash cuando no sea necesario
El flash integrado del móvil puede resultar útil en determinadas situaciones, pero cuando se utiliza muy cerca de una persona suele producir una iluminación poco natural, con brillos en la piel y sombras pronunciadas detrás.
Antes de activarlo, prueba a cambiar de posición y buscar una zona mejor iluminada. Si la habitación está demasiado oscura, puedes encender alguna luz ambiental, aunque conviene evitar mezclar luces de colores muy diferentes, ya que pueden alterar el tono de la piel.
Si fotografías a niños jugando en casa, por ejemplo, una habitación con buena luz natural suele ofrecer un resultado más agradable que una fotografía tomada con flash desde muy cerca.

3. Cuida el fondo y el encuadre
No hace falta preparar un escenario para hacer una buena fotografía. A veces, basta con cambiar ligeramente de posición para conseguir una imagen mucho más limpia.
Antes de disparar, observa qué aparece detrás de la persona: objetos que distraen, puertas abiertas, muebles demasiado cargados o elementos que parecen salir de la cabeza pueden restar protagonismo al motivo principal.
Prueba también a acercarte un poco, en lugar de fotografiar toda la habitación. Un retrato, una mirada o un abrazo pueden transmitir mucho más que una imagen en la que las personas apenas se distinguen.
Y recuerda que no todas las fotografías tienen que estar perfectamente posadas. Los gestos espontáneos y las expresiones naturales suelen ser precisamente los que más apetece conservar.
4. Evita las fotos borrosas y no abuses del zoom
Cuando hay poca luz, el móvil necesita más tiempo para capturar la imagen. Si te mueves durante ese instante o fotografías a alguien que está en movimiento, la fotografía puede salir borrosa.
Sujeta el teléfono con ambas manos, espera a que enfoque y procura hacer la foto cuando la persona esté relativamente quieta. Si fotografías a niños, puedes hacer varias tomas seguidas para tener más posibilidades de conseguir una imagen nítida.
También conviene evitar el zoom digital siempre que puedas. En muchos móviles, ampliar la imagen de esta manera reduce el detalle y hace más visibles los defectos. Si quieres acercarte a una persona, prueba a dar unos pasos, siempre que la perspectiva siga siendo natural.
Por último, limpia la lente antes de hacer fotografías. Las huellas y la grasa acumuladas pueden provocar imágenes poco definidas o con reflejos extraños, incluso cuando el móvil tiene una buena cámara.
5. No te excedas con los filtros y las ediciones
Los filtros pueden resultar atractivos en la pantalla, pero algunos modifican demasiado los colores, aumentan artificialmente el contraste o suavizan los rostros hasta hacerles perder detalle.
Si tienes intención de imprimir una fotografía, es preferible conservar una imagen natural y hacer ajustes moderados de brillo, contraste y color. Guarda también el archivo original, por si más adelante quieres utilizarlo para otro formato o preparar una copia diferente.
Ten en cuenta que una fotografía puede verse bien en la pantalla del móvil y mostrar de otra manera sus defectos al imprimirla. Una imagen demasiado oscura, desenfocada o muy editada puede perder calidad cuando se reproduce en papel.
Antes de imprimir, elige bien la fotografía

No todas las imágenes que hacemos con el móvil tienen por qué terminar en una copia impresa. Lo interesante es seleccionar aquellas que realmente queremos conservar: una fotografía familiar, un retrato de los niños, una celebración o ese momento espontáneo que nos hace sonreír cada vez que lo vemos.
Antes de imprimir, revisa que la fotografía esté enfocada, que los rostros se vean bien y que no hayas recortado accidentalmente alguna parte importante. También es conveniente utilizar el archivo original, en lugar de una imagen descargada de una aplicación de mensajería que pueda haber reducido su resolución.
La calidad necesaria dependerá del tamaño de impresión y de las características de la imagen. Una fotografía que funciona bien en una pantalla pequeña puede no ofrecer el mismo resultado en un formato grande. Si tienes dudas, es preferible consultar antes de imprimir.
Y no hace falta empezar con un álbum completo. Puedes seleccionar unas pocas fotografías, imprimirlas y comprobar cómo quedan. A partir de ahí, será más fácil decidir cuáles quieres conservar en papel.
De la galería del móvil a una fotografía que puedas conservar
Hacer buenas fotografías con el móvil es una forma estupenda de guardar los momentos cotidianos. Pero muchas veces acumulamos cientos de imágenes que apenas volvemos a mirar, aunque entre ellas haya recuerdos que merecen algo más que quedarse olvidados en una galería.
Una fotografía familiar puede terminar en un marco, formar parte de un álbum o convertirse en un regalo personalizado. Una imagen de los niños puede transformarse en una taza, un llavero o un detalle para los abuelos. Y una fotografía especialmente bonita puede ser una buena excusa para recuperar la costumbre de imprimir las imágenes que más nos importan.
En Foto Estudio Javier, en Valladolid, puedes revelar e imprimir tus fotografías y convertir algunas de ellas en regalos personalizados. Si tienes dudas sobre la calidad de una imagen o sobre el formato más adecuado, consúltanos a través de whatsapp o web.
Porque hacer una buena fotografía es solo el principio. Elegirla, imprimirla y encontrar una forma de conservarla es lo que permite que siga formando parte de nuestra vida mucho después de haberla hecho.

